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La mecanización del cadáver

La mala suerte de los animales


La curva pornográfica

El sufrimiento sin sentido y la tecnología

El arte del cuerpo en la era de su infinita perfectibilidad técnica




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especial cuerpo y tecnología
[sobre la sensibilidad contemporánea ]
textos de Christian Ferrer


 
    uno || texto inédito  
 

 

La mecanización del cadáver
La mala suerte de los animales

[ Christian Ferrer ]

 

Se diría un artículo de fe en ciencias sociales: el cuerpo se sostiene en la cultura, no en la dotación biológica. [...] Irónicamente, aquella tradicional negación humanística culmina ahora en numerosos sociólogos y filósofos progresistas que depositan en la biotecnología la esperanza de un cambio positivo para el destino histórico de la especie.
Ya son legión: unos celebran la continuidad “irreversible” entre máquinas y hombres, y otros deliran con artefactos que reproducirían “inteligencia” y “emociones” humanas. [...]

En la vida social, el “drama de la diferencia” puede conducir a la negación o la conculcación de derechos, a la tolerancia o la aceptación del ajeno, y también al reconocimiento de los atributos del “otro” que hay en “mí”.

Pero estas operaciones emocionales y políticas se rarifican cuando se aborda la diferencia animal. ¿Dominio, piedad, concesión de “derechos”? La cuestión nos va a concernir únicamente cuando se asuma que la destrucción del cuerpo humano está directamente vinculada con el trato dado al resto de las seres vivientes. El boomerang retorna violentamente al brazo ejecutor. Después de todo, el ser humano bien podría ser una errata de la naturaleza, y la historia humana su persistencia fatal. Pero los animales estaban primero.

>>> texto completo {doc/50Kb} ----------------

 
   

dos

La curva pornográfica
El sufrimiento sin sentido y la tecnología

[ Christian Ferrer]


“en los tiempos antiguos se sufría menos que ahora, aún cuando las condiciones de vida hayan sido más violentas y los castigos físicos más crueles”. [Friedrich Nietzsche, en Genealogía de la moral]
No se propone aquí una paradoja o un capricho conceptual, sino una puntualización ontológica: una definición de la sensibilidad moderna.

Pero el síntoma subjetivo actual se revela en la voluntad de huir del dolor, que se corresponde al temperamento adictivo de esta época. Esa fuga se vuelve desorganizada y contraproducente en tanto y en cuanto no se ha pertrechado al alma para que esté preparada para la experiencia del sufrimiento. Para que esta negligencia espiritual se hiciera posible fue necesario no establecer una amortiguación entre alma y cuerpo como lo hacían los antiguos: el cuerpo devino un valor mercantil de primera importancia, sea como fuerza de trabajo en al ámbito laboral o como apariencia en el mundo de las relaciones diplomáticas, ya sea como mercancía carnal o como cuerpo performativo destinado a protagonizar todo tipo de tramites sociales. Pero se carece de defensas eficaces ante el sufrimiento. El cuerpo, en vez de servir de “escudo”, recibe el impacto del dolor en todos sus poros a la vez, y la subjetividad dañada solo puede aspirar a la ayuda que pueda ser proporcionada por asistentes tecnológicos.

>>> texto completo {doc/58Kb} -------
Publicado en Revista Artefacto #5 Buenos Aires. 2003-2004
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tres

El arte del cuerpo en la era de su infinita perfectibilidad técnica
[ Christian Ferrer]

La creciente y acuciante demanda de placeres es consigna de época, y numerosas industrias específicas comenzaron a abastecer esa necesidad, en el mismo momento en que las innovaciones científico-técnicos en biología y farmacéutica se acoplaban entre sí y se proponían como la panacea de la felicidad humana de cara al futuro. Parecía que los padecimientos del cuerpo humano iban a ser redimidos al fin, porque los anteriores proyectos de “reducción” del sufrimiento subjetivo (ilustración, psicoanálisis y existencialismo) fueron menguando su capacidad de sostén del cuerpo sufriente en sociedades cada vez más tecnificadas y que descargan sobre el cuerpo exigencias similares a la que se reserva para las máquinas.
Placer, políticas de la vida y técnica constituyen hoy las piezas de una maquina social que aún no acaba de ensamblarse del todo. Curiosamente, la exigencia de “acolchonamiento subjetivo” ante la intemperie del mundo está promoviendo el despliegue del género pornográfico como incentivador de imágenes idílicas, de felicidad intersubjetiva.

>>> texto completo {pdf/99Kb} -------

Publicado en el CD del Primer Simposio de Prácticas de comunicación emergentes en la cultura digital. Córdoba. UNC/UBP. 2004.

     
 
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